TABAQUISMO
¿ COMO PODEMOS EVITARLO ?
1- Informar
El primer punto fundamental para cualquier intervención preventiva consiste en informar. En la sociedad existe cierto conocimiento de que el consumo de tabaco es perjudicial para la salud pero a menudo dicho conocimiento resulta vago o poco consistente.“Sí, el tabaco puede producir cáncer o hacer que te canses antes…”
Esta frase la conocerá todo el mundo ya desde joven, ahora, ¿es suficiente saber esto sobre el tabaco para estar concienciado de que no se debe fumar?Probablemente no, ya que si fuera así no se explicaría que hoy en día haya tanta gente que fuma y tantos jóvenes que empiezan a hacerlo.

2- Psicoeducar
El segundo paso que se debe realizar consiste en “psicoeducar”, es decir, en proporcionar información acerca de las cualidades psicológicas del consumo de tabaco. Este segundo punto resulta especialmente relevante para que los individuos conozcan el potencial adictivo del tabaco y adquieran un mayor respeto a fumar.
De hecho, si sólo se proporciona la información del apartado anterior, el riesgo de que se acabe fumando sigue existiendo. Esto sucede porque al explicar las características del tabaco no se debe mentir, por lo que se especificará que las consecuencias o las enfermedades originadas por el tabaco aparecen a largo plazo.

Introducir el razonamiento hace referencia a dejar espacio a los jóvenes para que ellos mismo puedan valorar y juzgar el hecho de fumar. Si se proporciona información de forma taxativa, comentando términos y datos de forma rígida y con el único objetivo de “asustar” o prohibir el consumo en los adolescentes, estos pueden adoptar una respuesta de rebeldía y hacer lo contrario de lo que se les dice.
Este hecho podría ser equiparable a cuando se le dice a un joven que debe estudiar. Él sabe perfectamente que debe hacerlo pero, al ser impuesto, hace todo lo contrario en señal de autonomía y rebeldía.
4- Motivar para no fumar
Como hemos visto, el hecho de informar no resulta suficiente ya que si una persona quiere fumar, por mucho que sepa que resulta nocivo para su salud, se acabará encendiendo un cigarrillo. Ante esto, resulta muy conveniente motivar el hecho de no fumar del mismo modo que se puede motivar para realizar cualquier otra acción.
La sociedad está acostumbrada a motivar a la gente a hacer cosas pero muy poco a no hacerlas, y a menudo estas últimas resultan más relevantes incluso. Ante esto, encontrar motivos y objetivos que cumplir a través de la ausencia de tabaco resulta fundamental para prevenir su consumo.


5- Apoyar en el ejemplo
Desgraciadamente apoyar en el ejemplo es algo que muchos mayores no pueden hacer hacia los más pequeñas ya que son muchos los adultos que consumen tabaco.
No obstante, es muy importante que la persona encargada de realizar las intervenciones preventivas del tabaquismo (sea profesor, padre, madre, etc.) pueda predicar con el ejemplo y, por lo tanto, no fume.De lo contrario, todo lo expuesto puede perder su valor y no causar ningún efecto preventivo sino más bien todo lo contrario.
6- Instruir valores positivos hacia la vida
Instruir valores positivos hacia la vida, enfatizando los aspectos buenos de vivir y la necesidad de cuidar la salud y valorar la vida que uno tiene resulta muy positivo para prevenir el tabaquismo. De hecho, fumar puede interpretarse como una acción auto destructiva o que atenta de forma intencionada contra la salud de uno mismo.
De este modo, las personas que poseen valores positivos hacia la vida y valoran tanto su salud como el mismo hecho de vivir, tendrán mayores mecanismos para evitar el tabaquismo e interpretar el tabaco como algo altamente nocivo.

7- Realizar actividad física
Realizar actividad física, fomentar actividades saludables y adoptar estilos de vida sanos son el mejor mecanismo para no dar lugar de entrada al tabaquismo. De hecho, un joven que practica deporte o actividad física de forma frecuente, está motivado por su práctica deportiva, y disfruta cuidando su físico y su estado de forma, seguramente rechazará encenderse un cigarrillo.
Además, tener un estilo de vida saludable, comer bien, tener una vida organizada y valorar la salud física y el cuidado de uno mismo son aspectos especialmente relevantes para evitar el consumo de tabaco.


8- Enseñar a rechazar
Finalmente, otra estrategia importante para prevenir el tabaquismo consiste en enseñar a decir que no.
Todas las técnicas anteriores pueden no resultar eficaces si ante un momento de presión social, el joven es incapaz de rechazar el cigarrillo y acaba consumiendo tabaco. Así pues, enseñar a rechazar constituye una habilidad básica para toda persona, no sólo para prevenir el tabaquismo, sino para un correcto desarrollo intra e interpersonal.
Sin embargo, la educación emocional todavía no se ha instaurado bien en los sistemas educativos de nuestra sociedad, por lo que para prevenir el consumo de tabaco puede resultar importante prestar especial atención en las capacidades de la persona para rechazar y decir que no.

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